Hoxe publicamos o relato dun dos gañadores do I concurso de microrrelatos, Isaac Vieites de 2º de bacharelato B.Parabens ao gañador e que o disfrutedes!
Lagrimas del Angel Caído
Lo recuerdo, ese dolor en el brazo, esas lágrimas en mi cara, los gritos de él. Lo peor de todo esto es que lo recuerdo, recuerdo cómo me acusó sin motivo, que me controlaba dónde quisiera que fuera. Que me
prohibía estar con mis amigos y amigas. Y yo discutí muchas veces, alguna lleve un golpe y de tonta le perdoné, perdoné sus insultos, sus actos, su control sobre mí, el dolor que me producía, el estrés. Lo perdoné todo hasta sus amenazas. Aunque jamás pensé que las cumpliera, pero lo hizo y ahora vago entre este mundo y el otro sin paz ni descanso y todo culpa de él. Y lo peor, recuerdo como fue mi muerte y mi vida que, aunque en un principio fue feliz, acabo siendo un caos y un sufrimiento. Yo estoy muerta y no hay solución posible para volver a vivir. Pero tú estás viva, no cometas ese error, aléjate de él, que sus delitos no queden impune, no tengas miedo, hay personas más buenas y que te harán más felices que él. Piénsalo ¿Vale la pena sufrir tanto por esa persona que te ha dañado y que supuestamente te quiere, que controla lo que haces y te quita tu libertad ?
Sé como la paloma y vuela libre, pero busca tu palomo blanco que sea bueno, amable y sobre todo que te respete.
Bibliobatea, o blog que che vai ir dando recomendacións para ler, para ver, para visitar... Só tes que seguirnos e comprobar o que facemos desde a biblioteca do IES A Basella. Esperamos os teus comentarios e suxerencias, tamén críticas, sempre e cando sexan construtivas.
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martes, 1 de diciembre de 2015
martes, 3 de noviembre de 2015
Novo concurso de microrrelatos
Moitas grazas a todos e todas por participar no concurso de microrrelatos de terror. En poucos días atoparedes no blog da biblioteca a convocatoria para un novo concurso de microcontos. Animádevos a participar!
Deixamos aquí un enlace no que poderedes facer unha caza do tesouro e aprender a escribir microrrelatos: Os segredos do microrrelato
jueves, 29 de octubre de 2015
Lecturas para un minuto: La casa encantada (Especial Samaín)
LA CASA ENCANTADA
Una joven soñó una noche que caminaba por un extraño sendero campesino, que ascendía por una colina boscosa cuya cima estaba coronada por una hermosa casita blanca, rodeada de un jardín. Incapaz de ocultar su placer, llamó a la puerta de la casa, que finalmente fue abierta por un hombre muy, muy anciano, con una larga barba blanca. En el momento en que ella empezaba a hablarle, despertó. Todos los detalles de este sueño permanecieron tan grabados en su memoria, que por espacio de varios días no pudo pensar en otra cosa. Después volvió a tener el mismo sueño en tres noches sucesivas. Y siempre despertaba en el instante en que iba a comenzar su conversación con el anciano.
Pocas semanas más tarde la joven se dirigía en automóvil a una fiesta de fin de semana. De pronto, tironeó la manga del conductor y le pidió que detuviera el auto. Allí, a la derecha del camino pavimentado, estaba el sendero campesino de su sueño.
-Espéreme un momento -suplicó, y echó a andar por el sendero, con el corazón latiéndole alocadamente.
Ya no se sintió sorprendida cuando el caminito subió enroscándose hasta la cima de la boscosa colina y la dejó ante la casa cuyos menores detalles recordaba ahora con tanta precisión. El mismo anciano del sueño respondía a su impaciente llamado.
-Dígame -dijo ella-, ¿se vende esta casa?
-Sí -respondió el hombre-, pero no le aconsejo que la compre. ¡Un fantasma, hija mía, frecuenta esta casa!
-Un fantasma -repitió la muchacha-. Santo Dios, ¿y quién es?
-Usted -dijo el anciano, y cerró suavemente la puerta.
FIN
Anónimo europeo
martes, 27 de octubre de 2015
Lecturas para un minuto: Instrucciones- ejemplos sobre la forma de tener miedo (Especial Samaín)
INSTRUCCIONES-EJEMPLOS SOBRE LA FORMA DE TENER MIEDO
Julio Cortázar
En un pueblo de Escocia venden libros con una página en blanco perdida en algún lugar del volumen. Si un lector desemboca en esa página al dar las tres de la tarde, muere. En la plaza del Quirinal, en Roma, hay un punto que conocían los iniciados hasta el siglo XIX, y desde el cual, con luna llena, se ven moverse lentamente las estatuas de los Dióscuros que luchan con sus caballos encabritados.
En Amalfí, al terminar la zona costanera, hay un malecón que entra en el mar y la noche. Se oye ladrar a un perro más allá de la última farola.
Un señor está extendiendo pasta dentrífica en el cepillo. De pronto ve, acostada de espaldas, una diminuta imagen de mujer, de coral o quizá de miga de pan pintada.
Al abrir el ropero para sacar una camisa, cae un viejo almanaque que se deshace, se deshoja, cubre la ropa blanca con miles de sucias mariposas de papel.
Se sabe de un viajante de comercio a quien le empezó a doler la muñeca izquierda, justamente debajo del reloj de pulsera. Al arrancarse el reloj, saltó la sangre: la herida mostraba la huella de unos dientes muy finos.
El médico termina de examinarnos y nos tranquiliza. Su voz grave y cordial precede los medicamentos cuya receta escribe ahora, sentado ante su mesa. De cuando en cuando alza la cabeza y sonríe, alentándonos. No es de cuidado, en una semana estaremos bien. Nos arrellanamos en nuestro sillón, felices, y miramos distraídamente en torno. De pronto, en la penumbra debajo de la mesa vemos las piernas del médico. Se ha subido los pantalones hasta los muslos, y tiene medias de mujer.
Julio Cortázar
Lecturas para un minuto: El gesto de la muerte ( Especial Samaín)
EL GESTO DE LA MUERTE
Un joven jardinero persa dice a su príncipe:
-¡Sálvame! Encontré a la Muerte esta mañana. Me hizo un gesto de amenaza. Esta noche, por milagro, quisiera estar en Ispahán.
El bondadoso príncipe le presta sus caballos. Por la tarde, el príncipe encuentra a la Muerte y le pregunta:
-Esta mañana ¿por qué hiciste a nuestro jardinero un gesto de amenaza?
-No fue un gesto de amenaza -le responde- sino un gesto de sorpresa. Pues lo veía lejos de Ispahán esta mañana y debo tomarlo esta noche en Ispahán.
Jean Cocteau
lunes, 26 de octubre de 2015
Lecturas para un minuto: Vivir para siempre (Especial Samaín)
VIVIR PARA SIEMPRE
James George Frazer
Otro relato, recogido cerca de Oldengurg, en el Ducado de Holstein, trata de una dama que comía y bebía alegremente y tenía cuanto puede anhelar el corazón, y que deseó vivir para siempre. En los primeros cien años todo fue bien, pero después empezó a encogerse y arrugarse, hasta que no pudo andar, ni estar de pie, ni comer, ni beber. Pero tampoco podía morir. Al principio la alimentaban como si fuera una niñita, pero llegó a ser tan diminuta que la metieron en una botella de vidrio y la colgaron en una iglesia. Todavía está allí, en la iglesia de Santa María, en Lübeck. Es del tamaño de una rata y una vez al año se mueve.
James George Frazer
domingo, 25 de octubre de 2015
Lecturas para un minuto: El pozo
EL POZO
Luis Mateo Díez
Mi hermano Alberto cayó al pozo cuando tenía cinco años. Fue una de esas tragedias familiares que sólo alivian el tiempo y la circunstancia de la familia numerosa. Veinte años después, mi hermano Eloy sacaba agua un día de aquel pozo al que nadie jamás había vuelto a asomarse. En el caldero descubrió una pequeña botella con un papel en su interior. Éste es un mundo como otro cualquiera, decía el mensaje.
Luis Mateo Díez
viernes, 23 de octubre de 2015
Lecturas para un minuto:Final para un cuento fantástico
-¡Que extraño! -dijo la muchacha avanzando cautelosamente-. ¡Qué puerta más pesada!
La tocó, al hablar, y se cerró de pronto, con un golpe.
-¡Dios mío! -dijo el hombre-. Me parece que no tiene picaporte del lado de adentro. ¡Cómo, nos han encerrado a los dos!
-A los dos no. A uno solo -dijo la muchacha.
Pasó a través de la puerta y desapareció.
FIN
I.A. Ireland
miércoles, 21 de octubre de 2015
Lecturas para un minuto: Mensaje
Lecturas para un minuto: Oito historias de terror escritas en menos de dúas liñas
Necesitas inspiración para o teu relato? Aquí podes ler algunhas historias de terror contadas en dúas frases:
1.
Ayer mis padres me dijeron que era demasiado mayor para un amigo imaginario y que tenía que dejarlo ir.
Encontraron su cuerpo esta mañana.
***
2.
No tengas miedo de los monstruos, sólo espera a que lleguen.
Mira a todas partes, a la izquierda, a la derecha, en el vestíbulo, debajo de la cama, pero nunca mires arriba, odia sentirse observado.
***
3.
No puedo moverme, respirar, hablar u oír, y está muy oscuro todo el rato.
Si supiera que esto era la soledad, habría preferido la incineración.
***
4
Ella preguntó por qué estaba yo respirando tan fuerte.
Y no lo estaba.
***
5.
Tú te despiertas.
Ella no.
***
6.
Me desperté por el golpe de un vidrio.
Primero pensé que era la ventana, hasta que oí que venía del espejo otra vez.
***
7.
Mi hermana dice que mamá la mató.
Mamá dice que yo no tengo ninguna hermana.
***
8
La muerte nos está mirando ahora.
Esas son las buenas noticias.
1.
Ayer mis padres me dijeron que era demasiado mayor para un amigo imaginario y que tenía que dejarlo ir.
Encontraron su cuerpo esta mañana.
***
2.
No tengas miedo de los monstruos, sólo espera a que lleguen.
Mira a todas partes, a la izquierda, a la derecha, en el vestíbulo, debajo de la cama, pero nunca mires arriba, odia sentirse observado.
***
3.
No puedo moverme, respirar, hablar u oír, y está muy oscuro todo el rato.
Si supiera que esto era la soledad, habría preferido la incineración.
***
4
Ella preguntó por qué estaba yo respirando tan fuerte.
Y no lo estaba.
***
5.
Tú te despiertas.
Ella no.
***
6.
Me desperté por el golpe de un vidrio.
Primero pensé que era la ventana, hasta que oí que venía del espejo otra vez.
***
7.
Mi hermana dice que mamá la mató.
Mamá dice que yo no tengo ninguna hermana.
***
8
La muerte nos está mirando ahora.
Esas son las buenas noticias.
martes, 20 de octubre de 2015
Lecturas para un minuto:El fantasma mordido
He aquí la historia que me contó Chen Lin-Cheng: Un viejo amigo suyo estaba echado a la hora de la siesta, un día de verano, cuando vio, medio dormido, la vaga figura de una mujer que, eludiendo a la portera, se introducía en la casa vestida de luto: cofia blanca, túnica y falda de cáñamo. Se dirigió a las habitaciones interiores y el viejo, al principio, creyó que era una vecina que iba a hacerles una visita; después reflexionó: «¿Cómo se atrevería a entrar en la casa del prójimo con semejante indumentaria?»
Mientras permanecía sumergido en la perplejidad, la mujer volvió sobre sus pasos y penetró en la habitación. El viejo la examinó atentamente: la mujer tendría unos treinta años; el matiz amarillento de su piel, su rostro hinchado y su mirada sombría le daban un aspecto terrible. Iba y venía por la habitación, aparentemente sin intención ninguna de abandonarla; incluso se acercaba a la cama. Él fingía dormir para mejor observar cuanto hacía.
De pronto, ella se levantó un poco la falda y saltó a la cama, sentándose en el vientre del viejo; parecía pesar tres mil libras. El viejo conservaba por completo la lucidez, pero cuando quiso levantar la mano se encontró con que la tenía encadenada; cuando quiso mover un pie, lo tenía paralizado. Sobrecogido de terror, trató de gritar, pero, desgraciadamente, no era dueño de su voz. La mujer, mientras tanto, le olfateaba la cara, las mejillas, la nariz, las cejas, la frente. En toda la cara sintió su aliento, cuyo soplo helado lo penetraba hasta los huesos. Imaginó una estratagema para librarse de aquella angustia: cuando ella llegara al mentón, él trataría de morderla. Poco después ella, en efecto, se inclinó para olerle la barbilla. El viejo la mordió con todas sus fuerzas, tanto que los dientes penetraron en la carne.
Bajo la impresión del dolor la mujer se tiró al suelo, debatiéndose y lamentándose, mientras él apretaba las mandíbulas con más energía. La sangre resbalaba por su barbilla e inundaba la almohada. En medio de esta lucha encarnizada el viejo oyó, en el patio, la voz de su mujer.
-¡Un fantasma! -gritó en el acto.
Pero apenas abrió la boca, el monstruo se desvaneció, como un suspiro.
La mujer acudió a la cabecera de su marido; no vio nada y se burló de la ilusión, causada, pensó ella, por una pesadilla. Pero el viejo insistió en su narración y, como prueba evidente, le enseñó la mancha de sangre: parecía agua que hubiera penetrado por una fisura del techo y empapado la almohada y la estera. El viejo acercó la cara a la mancha y respiró una emanación pútrida; se sintió presa de un violento acceso de vómitos, y durante muchos días tuvo la boca apestada, con un hálito nauseabundo.
FIN
P'ou Song-Ling
domingo, 18 de octubre de 2015
Lecturas para un minuto: Llamada
El último hombre sobre la Tierra está sentado a solas en una habitación. Llaman a la puerta...
Fredric Brown
jueves, 15 de octubre de 2015
Lecturas para un minuto:Un creyente
Un creyente
Al caer la tarde, dos desconocidos se encuentran en los oscuros corredores de una galería de cuadros. Con un ligero escalofrío, uno de ellos dijo:
-Este lugar es siniestro. ¿Usted cree en fantasmas?
-Yo no -respondió el otro-. ¿Y usted?
-Yo sí -dijo el primero, y desapareció.
George Loring Frost
domingo, 3 de mayo de 2015
LECTURA PARA UN MINUTO: CON EL CORAZÓN EN LA MANO
Co microrrelato de hoxe celebramos o Día da nai
Con el corazón en la mano
Leopoldo Ruiz Cervera
Con el corazón en la mano
Raúl mató a su madre. Una vez muerta le extrajo el corazón. En su alocada huida cayó y rodó por las escaleras de su casa. El corazón salió despedido y dando botes fue a parar al rellano siguiente. El corazón de la madre desde el suelo, con el tierno recuerdo de un invisible cordón umbilical, vibró y dijo:
- ¿Te has hecho daño, hijo mío?
jueves, 30 de abril de 2015
LECTURAS PARA UN MINUTO: INSTRUCCIONES PARA LLORAR
Instrucciones para llorar
Instrucciones para llorar. Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos.
Julio Cortázar
Man Ray
viernes, 24 de abril de 2015
LECTURAS PARA UN MINUTO: INSTRUCCIONES PARA SUBIR UNA ESCALERA
Instrucciones para subir una escalera
Nadie habrá dejado de observar que con frecuencia el suelo se pliega de manera tal que una parte sube en ángulo recto con el plano del suelo, y luego la parte siguiente se coloca paralela a este plano, para dar paso a una nueva perpendicular, conducta que se repite en espiral o en línea quebrada hasta alturas sumamente variables. Agachándose y poniendo la mano izquierda en una de las partes verticales, y la derecha en la horizontal correspondiente, se está en posesión momentánea de un peldaño o escalón. Cada uno de estos peldaños, formados como se ve por dos elementos, se sitúa un tanto más arriba y adelante que el anterior, principio que da sentido a la escalera, ya que cualquiera otra combinación producirá formas quizá más bellas o pintorescas, pero incapaces de trasladar de una planta baja a un primer piso.
Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente. Para subir una escalera se comienza por levantar esa parte del cuerpo situada a la derecha abajo, envuelta casi siempre en cuero o gamuza, y que salvo excepciones cabe exactamente en el escalón. Puesta en el primer peldaño dicha parte, que para abreviar llamaremos pie, se recoge la parte equivalente de la izquierda (también llamada pie, pero que no ha de confundirse con el pie antes citado), y llevándola a la altura del pie, se le hace seguir hasta colocarla en el segundo peldaño, con lo cual en éste descansará el pie, y en el primero descansará el pie. (Los primeros peldaños son siempre los más difíciles, hasta adquirir la coordinación necesaria. La coincidencia de nombre entre el pie y el pie hace difícil la explicación. Cuídese especialmente de no levantar al mismo tiempo el pie y el pie).
Llegado en esta forma al segundo peldaño, basta repetir alternadamente los movimientos hasta encontrarse con el final de la escalera. Se sale de ella fácilmente, con un ligero golpe de talón que la fija en su sitio, del que no se moverá hasta el momento del descenso.
Julio Cortázar
jueves, 23 de abril de 2015
LECTURAS PARA UN MINUTO: INSTRUCCIONES PARA DAR CUERDA A UN RELOJ
Preámbulo a las instrucciones para dar cuerda al reloj
Piensa en esto: cuando te regalan un reloj te regalan un pequeño infierno florido, una cadena de rosas, un calabozo de aire. No te dan solamente el reloj, que los cumplas muy felices y esperamos que te dure porque es de buena marca, suizo con áncora de rubíes; no te regalan solamente ese menudo picapedrero que te atarás a la muñeca y pasearás contigo. Te regalan -no lo saben, lo terrible es que no lo saben-, te regalan un nuevo pedazo frágil y precario de ti mismo, algo que es tuyo pero no es tu cuerpo, que hay que atar a tu cuerpo con su correa como un bracito desesperado colgándose de tu muñeca. Te regalan la necesidad de darle cuerda todos los días, la obligación de darle cuerda para que siga siendo un reloj; te regalan la obsesión de atender a la hora exacta en las vitrinas de las joyerías, en el anuncio por la radio, en el servicio telefónico. Te regalan el miedo de perderlo, de que te lo roben, de que se te caiga al suelo y se rompa. Te regalan su marca, y la seguridad de que es una marca mejor que las otras, te regalan la tendencia de comparar tu reloj con los demás relojes. No te regalan un reloj, tú eres el regalado, a ti te ofrecen para el cumpleaños del reloj.
Instrucciones para dar cuerda al reloj
Allá al fondo está la muerte, pero no tenga miedo. Sujete el reloj con una mano, tome con dos dedos la llave de la cuerda, remóntela suavemente. Ahora se abre otro plazo, los árboles despliegan sus hojas, las barcas corren regatas, el tiempo como un abanico se va llenando de sí mismo y de él brotan el aire, las brisas de la tierra, la sombra de una mujer, el perfume del pan.
¿Qué más quiere, qué más quiere? Átelo pronto a su muñeca, déjelo latir en libertad, imítelo anhelante. El miedo herrumbra las áncoras, cada cosa que pudo alcanzarse y fue olvidada va corroyendo las venas del reloj, gangrenando la fría sangre de sus rubíes. Y allá en el fondo está la muerte si no corremos y llegamos antes y comprendemos que ya no importa.
Julio Cortázar
lunes, 20 de abril de 2015
LECTURAS PARA UN MINUTO: CELEBRACIÓN DEL ARTE
Celebración del arte
Eduardo Galeano
Yo escribo para quienes no pueden leerme. Los de abajo, los que esperan desde hace siglos en la cola de la historia, no saben leer o no tienen con qué.
Cuando me viene el desánimo, me hace bien recordar una lección de dignidad del arte que recibí hace años, en un teatro de Asis, en Italia. Habíamos ido con Helena a ver un espectáculo de pantomima, y no había nadie. Ella y yo éramos los únicos espectadores. Cuando se apagó la luz, se nos sumaron el acomodador y la boletera.
Y, sin embargo, los actores, más numerosos que el público, trabajaron aquella noche como si estuvieran viviendo la gloria de un estreno a sala repleta. Hicieron su tarea entregándose enteros, con todo, con alma y vida; y fue una maravilla.
Nuestros aplausos retumbaron en la soledad de la sala.
Nosotros aplaudimos hasta despellejarnos las manos.
Eduardo Galeano
jueves, 16 de abril de 2015
LECTURAS PARA UN MINUTO: EL GRILLO MAESTRO
Hoxe, Día mundial da voz, propoñemosvos este conto de Monterroso.
EL GRILLO MAESTRO
Augusto Monterroso. En La oveja negra y demás fábulas. Barcelona: Seix –Barral, 1981
EL GRILLO MAESTRO
Allá en tiempos muy remotos, un día de los más calurosos del invierno el Director de la Escuela entró sorpresivamente al aula en que el Grillo daba a los grillitos su clase sobre el arte de cantar, precisamente en el momento de la exposición en que les explicaba que la voz del grillo era la mejor y la más bella de todas las voces, pues se producía mediante el adecuado frotamiento de las alas contra los costados, en tanto que los pájaros cantaban tan mal porque se empeñaban en hacerlo con la garganta, evidentemente el órgano del cuerpo humano menos indicado para emitir sonidos dulces y armoniosos.
Al escuchar aquello, el Director que era un Grillo muy viejo y muy sabio, asintió varias veces con la cabeza y se retiró, satisfecho de que en la Escuela todo siguiera como en sus tiempos.
Augusto Monterroso. En La oveja negra y demás fábulas. Barcelona: Seix –Barral, 1981
LECTURAS PARA UN MINUTO : INSTRUCCIONES PARA FREÍR UN HUEVO
Instrucciones para freír un huevo
Cómprese una gallina. Pídale prestado a la gallina un hijo suyo, al cual va a freír y luego se va a comer. Si la gallina opone resistencia, mátela también a ella. Coja el huevo y dele un ligero golpe en el borde de una mesa (si es la primera vez, cómprese tres o cuatro gallinas). Eche el huevo en la sartén. Si el huevo no reacciona, es que le falta aceite a la sartén. Mientras el huevo se retuerce de dolor, salpíquele aceite en la cara. Sáquelo cuando tenga aspecto de huevo frito (figura 2.1). Mientras se lo come pregúntese usted: ¿quién fue primero, el huevo o la gallina?
JULIO CORTÁZAR
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